chevron_left All chapters 20 Poemas Para Ser Leídos En El Tranvía home Home

menu_book Chapter 8

from 20 Poemas Para Ser Leídos En El Tranvía by Oliverio Girondo — automated transcript, may contain recognition errors.

Sección 8 de 20 poemas para ser leídos en el tranvía por Oliverio Girondo. Esta grabación de LibriVox está en el dominio público. Grabado por Cataguilo. Venecia. Se respira una brisa de tarjeta postal.

Terrazas, góndolas con ritmos de cadera. Fachadas que reintegran tapices de persas en el agua. Remos que no terminan nunca de llorar. El silencio hace gárgaras en los umbrales. Arpegia un piscicato en las amarras.

Roe el misterio de las casas cerradas. Al pasar debajo de los puentes uno aprovecha para ponerse colorado. Bongan en la laguna. Dandies que usan un lacrimatorio en el bolsillo con todas las irisdicencias del canal. Mujeres que han traído sus labios de Viena y de Berlín

para saborear una carne de color aceituna. Y mujeres que solo se alimentan de pétalos de rosas. Tienen las manos incrustadas de ojos de serpientes. Y la quijada fatal de las heroínas danuncianas. Cuando el sol incendia la ciudad es obligatorio ponerse un alma de Nerón.

En los Pícolo Canali los gondoleros fornican con la noche. Anunciando su espasmo con un triste cantar. Mientras la luna engorda como en cualquier parte sumofletudo visaje de portera. Yo dudo que aún en esta ciudad de sensualismo existan falos más llamativos y de una erección más precipitada que la de los Badajos del Campanile de San Marcos.

Venecia, julio 1921. Fin de la sección 8. Grabado por Cataguilo.

CAPTIONS
Loading...